“Our suffering is peeling off and revealing a brand new skin, a new power. Love heals all wounds, and not just time alone”
Jeff Buckley
(Escrito hace dos y una semana)
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí aquí. También han pasado muchas cosas en ese tiempo. Hoy estoy sentado frente a la pantalla, haciendo el mejor esfuerzo para sacarme todo de adentro… vaya uno a saber que tan capaz puedo ser de hacerlo.
Todo lo que quiero escribir hoy parte de mi mamá. Mi mamá está muerta. Mi mamá se murió hace cinco días.
Hace más de un año mi mamá fue diagnosticada con cáncer de ovario. Es uno de los cánceres más agresivos y con mayor tasa de mortandad, porque se descubre siempre demasiado tarde, al parecer no hay forma de hacer un diagnóstico más temprano.
Para los que no la conocieron, mi mamá era la persona más sana que existía en el mundo. No fumaba, no tomaba, comía comida orgánica, caminaba todos los días, practicaba yoga, meditaba. Pero nada garantiza la vida. Ella decía: “nadie tiene la vida comprada”.
Mi mamá hizo quimioterapia. Hace más de un año estuvimos en la USA mi hermano y yo, acompañándola a ella y a mi papá mientras empezaba su tratamiento. Siempre tuvo la mejor de las actitudes y soporto con mucha entereza las drogas que tenían que entrar a su cuerpo. Mi mamá odiaba las drogas, odiaba cualquier cosa que interfiriera con la normalidad de su cuerpo.
Cuando terminó su tratamiento de quimioterapia sus marcadores tumorales bajaron sólo hasta cuarenta. Lo normal es menos de 30. Le recomendaron más quimioterapia pero no quiso hacerla. La respeto mucho por eso.
El año pasado fue a visitarme, se veía perfecta, hermosa. Quería volver a Colombia. Yo peleaba mucho con ella, todo el tiempo y pensaba que ya estaba sana, que iba a durar muchos años a mi lado.
Pero era mentira, en enero de este año mi mamá fue a mi boda. Todavía lucía perfecta, pero ya estaba sufriendo dolores, yo no lo sabía, pero mi papá ya estaba preocupado. En mi boda fue la mejor mamá, la más dulce del mundo, celebró en silencio a mi lado.
Tres días después empezó a ponerse muy mal. Quería quedarse en Colombia para empezar un tratamiento contra su enfermedad allí. Lo intentó, sólo para darse cuenta que en salud nuestro país es una mierda. Sufrió dolores y caídas. Hace algo más de dos meses decidió volver a la USA al lado de mi papá.
A mí mamá le asustaba morirse en Estados Unidos, luego en Colombia se dio cuenta que le daba miedo morirse sin su amor al lado.
Cuando estuvo en Colombia yo traté de cuidarla, de darle afecto. Yo, recién casado y con trabajo nuevo, tenía problemas en verla, en sacar tiempo para cuidarla y llevarla al hospital. Ella, siempre mamá, siempre la más protectora, nunca quiso que yo me gastara cuidándola. No me dejaba quedarme con ella a su lado por las noches, prefería quedarse sola… la recuerdo sufriendo, la recuerdo con dolor.
Cuando volvió a Estados Unidos venía con todas las intenciones de retomar su tratamiento de quimioterapia, si tenía buenos resultados tal vez podría haber estado 3 o más años con nosotros. Pero después de la primera sesión estaba muy enferma. El cáncer había avanzado, era muy agresivo.
Hace más o menos un mes salió del hospital a la casa. Mi mamá se fue poniendo cada vez más mal, empezó a apagarse lentamente.
Yo sabía que tenía que venir a verla, que era urgente y necesario sin embargo tenía miedo. A parte de miedo tenía trabajo, estaba ocupado, viajaba mucho, no quería perder ninguna oportunidad. Pero sabía que tenía que venir. Decidí venir en semana santa a verla.
Una o dos semanas antes de la semana santa ella me llamó. Me dijo que estaba cansada, que sólo quería dejarme claro que todo estaba bien entre nosotros. Yo pensé que iba a poder venir y verla. Le escribí mensajes bonitos que le pedí a mi papá que le leyera.
Finalmente compré tiquetes para venirme el miércoles santo. El lunes santo, en la noche, Marthi murió. Yo llegué el miércoles en la noche… afortunadamente mi papá estaba acompañado por mi tía Patricia.
Lo primero que hice fue llorar por no haber llegado. Por no haberla visto. Luego todo el mundo me dijo que era mejor así, que mis memorias no iban a ser las de ese cuerpo enfermo en el que mi mamá tuvo que vivir durante sus últimos meses.
Hay mucha verdad en eso porque los recuerdos que tengo de mi mamá son hermosos. A veces la siento muy cerca de mí, a veces me parece que simplemente desapareció.
Si hay un cielo es seguro que mi mamá está en el cielo.
Ahora la muerte es una cosa imposible de entender. Ahora me preocupa mi papá porque no quiero que esté solo, pero va a estar solo. Ahora me preocupo yo mismo porque siento el cuerpo cambiando. Siento como una calma lenta y tengo miedo de hacerme el loco. De ignorarlo de todo, de hacer como si nada hubiese pasado.
Ayer cuando hicimos su memorial yo escribí sobre el amor. Fue una ceremonia hermosa.
Estoy escribiendo cansado y sin ganas… estoy escribiendo por la necesidad de escribir para sacarme un dolor que está tan dentro de mí que ni siquiera puedo sentirlo.
Me parece que en el último año han pasado cientos de años. Como si me hubiera tomado una vacación y nunca hubiese regresado.
¿Por qué haces pública la muerte de tu mamá a través de una página de internet?
Porque soy mudo y no tengo palabras. Porque su enfermedad me dejaba tieso y no se la contaba a nadie. Porque el día de su muerte sólo se lo pude contar a M. y N.
Porque la vida se escapa de las manos y porque quiero compartir mi dolor. Para que a todos les duela, porque quiero que a todos les duela.
Ha pasado una semana desde lo escrito. Ha sido una temporada difícil.
Todos mis amigos que han perdido a alguno de sus padres me dicen que luego de un tiempo todo se pone bien. Que luego de un tiempo sólo se ve el amor y todo es mejor. Que desde el momento de la muerte de tu mamá tienes un ángel que te cuida, doblas tu fuerza y puedes lograr cualquier cosa que quieras en el mundo.
Pero el dolor de la gente cercana es terrible. Los recuerdos nos torturan, los recuerdos de esa horrible enfermedad. Mi mamá supo desde siempre que se iba a morir, sin embargo peleó siempre, nunca cesó y murió con dignidad, con la conciencia clara, y con paz luego de perdonar a todos los que alguna vez le habían hecho daño... eso me dijo mi papá y es realmente algo maravilloso.
Hoy dejé a mi papá en el aeropuerto de Portland. Estaba triste, las lágrimas se le caían de los ojos, estaba tranquilo pero triste. Empezaba a ver una soledad que no quiere tener llegando lentamente sobre su vida. Me gustaría tenerlo a mi lado, me gustaría cuidarlo, me gustaría estar con él. Espero que venga pronto a mi casa, que esté en Colombia un tiempo. Que sea mi huésped para poderlo cuidar y consentir como se lo merece porque es una gran persona.
Las memorias de la enfermedad de mi mamá saltan todo el tiempo. Me cogen por sorpresa en cualquier lugar y en cualquier momento. Mi papá dice que para él es así, sólo que todo el tiempo. Nunca deja de pensar en eso, las imágenes no cesan de venir. Los recuerdos malos producen dolor, los buenos también... es algo difícil.
Recuerdo hace algo más de dos meses. Mi mamá estaba reteniendo líquidos probablemente porque el cáncer ya estaba acabando con su estomago. Estuvimos en el hospital donde le drenaron la barriga gigante porque parecía embarazada. El procedimiento lo hacían mientras iban mirando un ultrasonido de su barriga. Pude ver sus tumores y fue espantoso, sólo recordarlo me produce escalofríos... ese día me di cuenta de algo que por dentro sabia desde hace mucho tiempo: que mi mamá estaba muy mal, que no se iba a mejorar, que esa maldita enfermedad le iba a costar la vida.
Hace un año y medio no le habían diagnosticado el cáncer. Estaba mal, estaba enferma, sentía un dolor de estómago que no quería irse, tomaba todo tipo de medicinas naturales (ella fue siempre una mujer muy sana, muy natural, muy esotérica, muy espiritual) Estuvimos en Santa Marta... ella decidió tomarse unas vacaciones y me llevó con ella. Allá estuvo enferma todo el tiempo, miraba mucho el mar, los atardeceres, las playas. Para mí el paseo fue horrible, no me gustó el hotel, no me gustó nada. Para ella era una bendición. Ella sabía lo que venía. No se lo habían dicho, los médicos ni siquiera sospechaban del cáncer, pero ella en el fondo de su corazón de bruja, sabía ya todo.
Siempre sabemos lo que va a pasar y nos encanta hacernos los locos. Ahora yo sé, que sospechaba lo que pasaba. Cuando veía la cara de dolor de mi mamá, allá adentro de mí alma empezaba a gestarse esa horrible premonición: mi mamá esta enferma, mi mamá tiene cáncer, mi mamá se va a morir.
Este post lo escribo para curarme, para sacarme de adentro todas las cosas que pueda, para poder decirle adiós a mi mamá porque sólo le pude decir adiós por teléfono, porque no llegue antes de que se muriera, porque mi vuelo llego dos días tarde y aun así mi mamá me dijo que todo entre nosotros estaba bien.
Este post no está hecho para los lectores, esta hecho para mí. Para llorar un poco. Para llorar ahora, aquí, en el avión, mientras vuelvo a Bogotá a seguir trabajando, a seguir construyendo esa vida que ella siempre soñará conmigo.
Mi mamá era todo para mí. Mi mamá era mi soporte, mi mamá era la otra mitad de mi alma. Ahora soy la presencia de mi mamá en la tierra. Ahora soy sus genes, ahora soy su misión... ahora la fuerza y el consuelo que me daba tienen que ir por dentro.
Esto esta escrito para mí. Llevo meses sin escribir en este blog, del cual Marthi fue mi principal admiradora, y ahora vuelvo con esta historia que ella odiaría porque es triste. Porque le gustaba que escribiera cosas felices, porque nunca pudo soportar las lágrimas de sus hijos.
Estoy llorando en este avión como no he llorado desde su muerte. Lloro rodeado de cientos de personas mientras escribo estas palabras. Por fin lloro con el alma, por fin dejo de estar paralizado por dentro.
Mi mamá, mi mamita, mi marthi, mi marthi linda. Todo lo que yo siempre he querido. Con ella yo era un niño, con ella yo lloraba tranquilo, con ella yo hacía pataletas.
Mi Marthi, mi Marthi, mi Marthi.
Esta es la segunda parte del post, aquí tienen que ir los sentimientos, aquí tiene que ir todo lo que siento por la muerte de mi mamá. No es acaso obvio? me siento una mierda, siento que no la cuidé lo suficiente, siento que no fui el mejor hijo posible.
Y al mismo tiempo la siento a ella diciéndome que deje de decir pendejadas, que vuelva a ser el de siempre, que mis comentarios mordaces le han dado fuerza, que sea consecuente, que celebre la vida y no la muerte.
Realmente estoy triste de haber perdido a mi mamá. Realmente estoy triste.
La verdad no le dije adiós apropiadamente, pero todos me han dicho que le puedo decir todo lo que quiera ahora, que no hay problema, que ella me oye, que ella sabe sin que yo se lo diga.
Yo le escribí mensajes, yo le dije que en el cielo la necesitan porque hacen falta más buenos allá arriba. Yo le dije que había vivido una vida maravillosa, yo le dije que su vida estaba completa. Todo en palabras escritas porque llegue tarde.
Si hubiera llegado dos días antes le habría dicho: Marthi, eres un ángel. Los ángeles te están llamando de vuelta.
Y sobre todo te amo montones Marthi, montones y montones y montones. Eres una mujer tan hermosa.
Mi mamá tenía un blog, allí escribía cosas maravillosas, pero al final en su enfermedad decidió borrar todo. No quería apegos, no quería nada que la amarrara al mundo.
La muerte es indescifrable.
Y el amor es lo único que vale la pena.